Gobernanza de la IA: Sin comunicación es como política sin votantes, bonito en teoría, irrelevante en la práctica
- Fernando Arévalo

- hace 3 días
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Hace poco leí un marco de gobernanza de IA que estaba impecable: principios claros, responsabilidades definidas, procesos bien estructurados. El problema es que parecía diseñado para que lo leyeran solo abogados, tecnólogos y reguladores. Nadie más.
Y eso es un problema mucho más grave de lo que parece.
Cuando el diseño no incluye la comunicación, la gobernanza se vuelve invisible
Llevo 20 años traduciendo información compleja para públicos diversos. He trabajado en salud pública, seguridad alimentaria, investigación ambiental, desarrollo internacional. Y aprendí algo que los marcos de governance muchas veces olvidan: la gente no rechaza lo que entiende. Rechaza lo que no le queda claro.
Cuando trabajaba en comportamiento y cambio social, descubrimos algo contundente: los programas de salud que fracasaban no lo hacían porque la gente fuera ignorante. Fracasaban porque nadie había invertido tiempo real en explicar por qué algo importaba, qué pasaría si no se hacía nada, y cómo la decisión de cada persona afectaba al colectivo.
Exactamente lo opuesto a lo que estamos haciendo con AI governance ahora.
Los marcos de regulación de IA están siendo diseñados, muchas veces, en espacios técnicos y políticos. Están bien pensados. Pero cuando bajan al terreno, a empresas, a ciudadanía, a gobiernos locales, generan desconfianza. Y eso no es por mala fe. Es por falta de claridad.
Un regulador puede argumentar que una restricción en un modelo de IA es "necesaria para mitigar sesgos". Pero si eso no se traduce a "esto significa que tu empresa va a poder usar IA sin discriminar a tus clientes, y aquí está cómo", el mensaje no entra. Se queda en la superficie. Y cuando no entra, no genera compromiso. Genera obstrucción.
La gobernanza sin legitimidad social es solo un documento bonito
Acá viene lo incómodo: la legitimidad de un marco de governance no viene de qué tan técnicamente correcto sea. Viene de que suficientes actores lo entiendan, vean el valor, y estén dispuestos a implementarlo.
Eso requiere comunicación. No traducción de lo que ya existe. Comunicación estratégica desde el diseño.
En política internacional, sabemos que una política es efectiva cuando:
La gente entiende por qué existe
La gente ve que afecta su realidad (positiva o negativamente)
La gente cree que fue diseñada considerando sus intereses
Si falta uno de esos tres, la política puede estar perfecta sobre el papel, pero los actores van a encontrar formas de sortearla, criticarla, o directamente ignorarla.
Con AI governance está pasando algo parecido. Tenemos expertos escribiendo marcos muy sofisticados. Pero nadie está preguntando: ¿Entiende una empresa pequeña qué significa esto para ella? ¿Entiende un gobierno local cómo esto impacta su capacidad de innovación? ¿Entiende la ciudadanía por qué esto la protege?
Si no hay respuesta clara a esas preguntas, el governance va a enfrentar resistencia. No porque sea malo. Porque será percibido como opaco.
Lo que falta: comunicación estratégica antes, no después
Muchas iniciativas de governance esperan comunicar después de que el marco está listo. "Primero diseñamos, después explicamos." Es como escribir una novela sin pensar en quién la va a leer.
Lo que funciona es diferente: pensar en comunicación desde el inicio.
¿Qué significa eso en práctica?
Significa que cuando se diseña un marco de AI governance, la pregunta no es solo "¿está técnicamente correcto?" sino "¿cómo explicamos esto a actores con intereses y entendimientos diferentes? ¿Qué necesita entender un regulador, qué un tecnólogo, qué un usuario final, qué un emprendedor? ¿Cuáles son los puntos de fricción donde claridad puede cambiar adopción?"
Significa usar narrativas. Usar ejemplos. Usar historias de riesgo y oportunidad que la gente entienda en su contexto.
Significa reconocer que "IA governance" no es un concepto técnico. Es un concepto social. Y todo lo que es social requiere comunicación clara.
¿Y qué cambiaría si empezáramos a pensar así?
Probablemente marcos más robustos, porque enfrentarían menos resistencia. Adopción más rápida, porque la gente entendería el "por qué" antes de enfrentar el "cómo". Menos litigio, porque habría menos espacio para interpretaciones encontradas. Más legitimidad, porque los actores sentirían que sus preocupaciones fueron consideradas desde el inicio.
Pero para eso necesitamos que los comunicadores estratégicos estén en la mesa cuando se diseña governance. No después. Durante.
Y eso requiere que quienes diseñan governance reconozcan algo que sigue siendo polémico en espacios técnicos: la comunicación no es un producto. Es un proceso. Es pensamiento. Es diseño.
Sin eso, puedes tener el mejor marco de AI governance del mundo. Pero va a ser un documento que la gente lee, no entiende realmente, y luego ignora.
Como una ley que nadie conoce. Como una política que funciona perfectamente sobre el papel pero que nadie implementa en la realidad.


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