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Del dato a la acción: cómo se conectan la gestión del conocimiento y la comunicación

  • Foto del escritor: Fernando Arévalo
    Fernando Arévalo
  • 20 abr 2025
  • 4 min de lectura

diagrama que explica la relación entre Gestión del conocimiento y la comunicación

Más de lo que solemos pensar.


Ambas buscan que el conocimiento sea útil para las personas, las organizaciones y las comunidades. Sin embargo, con frecuencia funcionan por separado: la gestión del conocimiento se ocupa de documentos, aprendizajes y repositorios, mientras la comunicación se encarga de mensajes, publicaciones y productos.

Esa separación limita el potencial de las dos.

La gestión del conocimiento puede organizar lo aprendido, pero necesita de la comunicación para que ese conocimiento circule, se comprenda y se utilice. A su vez, la comunicación necesita conocimiento sólido para no quedarse en mensajes atractivos pero vacíos.

Cuando trabajan juntas, la evidencia, las experiencias y las buenas prácticas dejan de estar archivadas y pueden convertirse en diálogo, aprendizaje colectivo y acción.


¿Qué aporta la gestión del conocimiento?

La gestión del conocimiento ayuda a identificar, organizar, conservar y compartir lo que una organización o comunidad aprende.

Esto incluye conocimientos explícitos, como informes, metodologías, manuales y sistematizaciones, pero también conocimientos que viven en la experiencia de las personas y que muchas veces nunca llegan a documentarse.

Gestionar conocimiento no significa únicamente crear una biblioteca digital o guardar archivos en una plataforma. También implica:

  • Recuperar experiencias y lecciones aprendidas.

  • Conectar a personas que tienen conocimientos complementarios.

  • Facilitar espacios de intercambio.

  • Evitar que lo aprendido desaparezca cuando cambia un equipo.

  • Convertir experiencias dispersas en recursos que otros puedan utilizar.

Un repositorio puede conservar información, pero no garantiza que alguien la encuentre, la comprenda o la aplique.


¿Qué aporta la comunicación para el desarrollo?

La comunicación para el desarrollo tampoco se limita a difundir información o producir materiales.

Su propósito es facilitar procesos de diálogo, participación y construcción colectiva. Parte de escuchar a las personas, comprender sus contextos y reconocer que las comunidades no son receptoras pasivas, sino productoras de conocimiento.

La comunicación puede traducir contenidos técnicos a un lenguaje más accesible, pero también permite que diferentes conocimientos se encuentren: el conocimiento institucional, la evidencia técnica, la experiencia comunitaria y los saberes locales.

Por eso, comunicar para el desarrollo no consiste únicamente en decidir qué mensaje enviar. También requiere preguntarse:

  • ¿Quién necesita este conocimiento?

  • ¿Qué sabe ya sobre el tema?

  • ¿Cómo prefiere recibirlo y compartirlo?

  • ¿Qué barreras culturales, lingüísticas o tecnológicas existen?

  • ¿Qué puede aportar a la conversación?


¿Dónde se encuentran?

La gestión del conocimiento y la comunicación para el desarrollo se encuentran cuando el aprendizaje deja de ser un producto y se convierte en un proceso compartido.

Una experiencia puede documentarse en un informe, pero necesita comunicación para llegar a otras personas. Una buena práctica puede almacenarse en una plataforma, pero requiere espacios de intercambio para ser comprendida y adaptada. Una historia local puede visibilizarse mediante una campaña, pero también debe regresar a la comunidad y fortalecer su propio aprendizaje.

Esta relación puede entenderse como un ciclo:

  1. Las personas y organizaciones generan conocimientos a partir de su experiencia.

  2. La gestión del conocimiento ayuda a recuperarlos, organizarlos y conectarlos.

  3. La comunicación los adapta y facilita que circulen entre diferentes públicos.

  4. El diálogo permite interpretarlos, cuestionarlos y enriquecerlos.

  5. Su aplicación genera nuevas experiencias y aprendizajes.

No se trata únicamente de llevar conocimiento desde una organización hacia una comunidad. El conocimiento también debe viajar en sentido contrario y circular entre comunidades, equipos e instituciones.

Cuando organizar documentos no es suficiente

En un proyecto de salud y nutrición en el que trabajé, organizamos más de 1,500 documentos en un repositorio de SharePoint. Esto permitió preservar la memoria institucional y facilitar el acceso a materiales producidos durante varios años.

Sin embargo, el valor no estaba solamente en la cantidad de documentos almacenados.

Las comunidades de práctica, los espacios de intercambio y los productos de comunicación ayudaron a conectar los documentos con la experiencia de las personas. El repositorio conservaba el conocimiento; la comunicación y la interacción permitían que ese conocimiento circulara.

Esa experiencia confirmó algo sencillo: un documento guardado no es necesariamente conocimiento utilizado.

Algunos errores frecuentes

Las organizaciones suelen desaprovechar esta relación cuando:

  • Producen informes extensos sin pensar quién los utilizará.

  • Crean repositorios sin criterios de organización o actualización.

  • Confunden comunicación con difusión.

  • Presentan a las comunidades únicamente como receptoras.

  • Documentan resultados, pero no las decisiones y aprendizajes que los hicieron posibles.

  • Comparten productos sin generar espacios para conversar sobre ellos.

El resultado puede ser una gran cantidad de información con muy poco aprendizaje.


Del conocimiento disponible al conocimiento utilizado

El acceso al conocimiento es importante, pero no suficiente. Para generar cambios, ese conocimiento debe ser comprensible, relevante y aplicable en cada contexto.

La gestión del conocimiento ayuda a conservar y conectar lo aprendido. La comunicación para el desarrollo permite compartirlo, discutirlo y enriquecerlo con otras perspectivas.

Cuando ambas trabajan juntas, los conocimientos no se quedan en una carpeta, una plataforma o un informe. Viajan, se transforman y pueden contribuir a mejores decisiones y acciones colectivas.

La pregunta, entonces, no es solamente cuánto conocimiento produce una organización, sino qué hace para que ese conocimiento llegue a quienes lo necesitan y pueda ser utilizado.




Referencia clave:


UNESCO (2005). Towards Knowledge Societies. Este informe señala que el acceso al conocimiento no es suficiente si no se transforma en capacidades para actuar. Justo ahí entra la comunicación.


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